Tánger (I)

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Parece cierto eso que dicen de que Marruecos engancha, porque hacía menos de un mes que habíamos estado en Marrakech, cuando volvimos a hacer una escapadilla esta vez para visitar la ciudad de Tánger.
A parte de viajar María yo, nos acompañaron en esta ocasión Jesus y Almu, amiguetes con los que ya habíamos compartido escapada a Santiago de Compostela meses atrás, y que para ellos era su primera vez en este país.

El hecho de que Tánger esté a apenas unos kilómetros de distancia de la costa española, supone que el avión comienza a perder altura a la vez que disfrutamos de una vista genial del estrecho de Gibraltar. Se pude apreciar perfectamente la forma que tiene la costa tal y como lo vemos en los mapas. 

El estrecho (a la izquierda España, a la derecha Marruecos)

Además sobrevolamos la ciudad antes de tomar tierra en el aeropuerto, y nos regalaron unas vistas espectaculares de la bahía, vigilada por la Península Ibérica al otro lado del Atlántico. 

Salimos del minúsculo aeropuerto, y montamos en un taxi que nos llevó hasta la ciudad, a unos 15 km, y nos dejó en la puerta del hotel por 150 dirhams.
Mi primera impresión fue de una ciudad en crecimiento, por sus altos edificios de viviendas, la avenida principal… Aunque se puede dividir Tánger en dos partes: la ciudad antigua (Medina) y la ciudad nueva.
 

Empezando por la parte antigua, quizás el lugar más emblemático de la ciudad sea la Plaza del 9 de Abril, con su fuente circular, la mezquita, el gran reloj dorado (que no funciona…), y sobre todo donde se encuentra la puerta principal que da entrada a la medina y los zocos. La plaza se llama así debido a la fecha en la que en 1947 el rey Mohamded V pronunció un histórico discurso en la ciudad sobre la independencia de Marruecos.

Una vez dentro de la Medina, paseamos por los zocos, que no son ni por asomo comparables a los de Marrakech, pero que también tienen su encanto. El tema del regateo es obvio, y como ya lo comenté en una entrada anterior, aquí lo pasaré por encima. Pero cabe destacar que aquí están acostumbrados a otro tipo de compradores, ya que llegan a la ciudad ferrys desde España llenos de turistas que vienen a pasar el día, de los que muchos incluso pagan en euros, y hay que hacer un doble esfuerzo en el regateo. Aunque ya estábamos “entrenados” de la vez anterior y nos desenvolvíamos como pez en el agua.
Se pueden ver multitud de tiendas donde venden objetos típicos como lámparas, cachimbas, prendas de cuero, objetos de madera, etc.… Llama la atención que hay bastantes tiendas pequeñitas en las que venden cuadros de artistas locales de paisajes, pueblecitos y retratos. Pero también es el paraíso de las imitaciones de marcas: cinturones, polos, camisetas de fútbol, zapatillas… No me pude resistir y me traje una camiseta del Kun Agüero de mi querido Atleti (sí, soy un sufridor) por 70 dirhams, algo menos de siete eurillos.


Subimos a la parte alta de la Medina por una empinada rampa, hasta llegar a la plaza de la alcazaba, por donde se accede a un mirador en el que se puede contemplar el puerto y la bahía. Nos pasamos por el Museo de la Kasbah, pero estaba cerrado, así que empezamos a bajar por las callejuelas. 

Es curioso y merece la pena pasarse por el mercado, donde venden productos de alimentación que suelen comprar los locales. Fruta, verduras, huevos… también está el mercado central de pescado en el que se venden las piezas frescas traídas del puerto. Compré en un puestecito unas especias buenísimas que aún tengo por casa y pegan para cualquier filetillo… jejeje. 

La ciudad nueva no tiene mucha historia, está llena de restaurantes, apartamentos, hoteles, y a lo largo del paseo marítimo hay una gran fila de palmeras y terrazas a pie de playa. Es un estilo muy europeo y mediterráneo, vamos, un Alicante a lo marroquí con camellos en la playa (los animales digo. Bueno, los otros también…). Lo único que no había ni un alma bañándose, la gente parecía que iba más a pasear y pasar el rato en la arena con la familia o amigos. Se puede ver perfectamente la costa de la península ibérica si el tiempo está despejado. 

Nos alojamos en el Hotel Tanja Flandria, que está en el centro, en pleno Boulevard Pasteur (la avenida principal). Dormimos los cuatro en una habitación, que a su vez estaba separada en dos habitaciones dobles, así que fue perfecto porque antes de acostarnos podíamos estar juntos hablando, comiendo algo, o simplemente tirados viendo la tele (ponen todos los partidos de futbol de la liga española!). El precio de las dos noches en esta habitación de cuatro plazas fue de 37 euros por persona, que no está nada mal, además el desayuno es buffet y está bastante bien. 
 
Resumiendo: aparte de la zona vieja de la ciudad, que no es muy grande, tampoco hay mucho más que ver. Así que recomiendo completar el viaje haciendo una excursión a los alrededores de Tánger: el cabo de Malabata (a 10 km), el cabo Espartel (a 14 km), las grutas de Hércules (18 km) y Asilah, un pueblo costero al sur de Tánger dirección Rabat (45 km). Negociamos un taxi y saliendo por la mañana prontito nos dio tiempo a verlo todo en el día y volver a Tánger por la tarde.
Fecha del viaje
Ida: sábado 24 de abril de 2010
Vuelta: lunes 26 de abril de 2010
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8 Comentarios

    La verdad es que no había leído ningún relato de Tánger y era un sitio que no me llamaba mucho la atención, pero parece un buen lugar para una escapadita de fin de semana…
    A ver que nos cuentas en la próxima entrada de esos otros sitios cercanos.
    Un saludo

    Helena yo tampoco había leído nada de Tánger, pero pillamos un vuelo tirado de precio y para un fin de semana resultó interesante. Aunque a mí lo que más me gustó fue la visita a Asilah, en el próximo post os lo contaré :D

    José Carlos DS 18 diciembre, 2010 Responder

    La verdad que me ha llamado la atención Tanger y mira que la tengo a tiro de piedra, pero nunca me había animado a buscar información de ella, genial entrada :D

    He estado consultando precios y creo que una escapada en cuanto haga mejor tiempo en ferry cruzando el estrecho hasta Tanger podría ser ideal para pisar por primera vez suelo africano, desde aquí sale hasta más económico que el avión, aunque las vistas que has puesto desde el avión son estupendas.

    Saludos ;)

    mipatriasonmiszapatos.com 20 diciembre, 2010 Responder

    Pues a mi me pasa como a nuestros compañeros. Yo si había leído algo de Tanger pero no me acaba de convencer realmente. Pero lo bueno que tiene es que tienen vuelos tirados de precio y la verdad que para un fin de semana si que puede estar bien. Pero creo que antes me tengo que pasar por Marrakech o mejor aún… hacer una ruta en coche por Marruecos desde España y así paso también por allí, que realmente llevo tiempo queriendo hacer esto.

    Un saludo!

    José Carlos DS, está curioso para pasar un finde y si además te pilla bien para ir en ferry mejor! Si nunca has estado en Marruecos puede ser una buena primera toma de contacto, porque el resto del país es muy diferente!

    Víctor, lo del precio del avión fue un factor importante (por no decir decisivo) en la elección del destino jeje. Pero si tienes que elegir, Marrakech es otra historia… :D
    La ruta en coche desde españa me parece una gran aventurilla, eso seguro que estría genial!

    Gracias por los comentarios chicos ;)

    mipatriasonmiszapatos.com 28 diciembre, 2010 Responder

    Por cierto… que le ha pasado a la foto esa que está torcida??

    A cual te refieres Víctor? A la primera? La verdad que está un pco torcidilla sí, jejeje

    ale de Viajar Cueste lo que Cueste 19 julio, 2013 Responder

    exactamente en un mes viajo

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