Tánger (II) Alrededores

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Ya hemos cantado villancicos, nos hemos comido las uvas (los que han podido, porque un servidor se quedó en cuatro…), y los reyes nos dejaron regalitos, así que decimos adiós a las navidades… ¡pero damos la bienvenida al año 2011! Nuevas ilusiones y propósitos que cumplir, y respecto a este blog, nuevos posts para seguir contando experiencias. Espero que sea un buen año para todos vosotros, amig@s.

Sin más interrupción, continúo con la segunda parte de nuestro viaje a Tánger…

El segundo día lo queríamos dedicar entero a recorrer las proximidades de Tánger, sobre todo conocer la localidad de Asilah. En un principio la idea era ir en bus, así que nos dirigimos a la estación principal de autobuses, pero después de dar unas vueltas por allí vimos que fuera de la estación había una importante parada de taxis y nos acercamos. Decidimos negociar un taxi que nos llevara a Asilah previa parada en el Cabo Espartel y las Grutas de Hércules, que también estaban en nuestra lista de puntos a visitar. No se podía negociar directamente con los taxistas, había una persona que hacía de “portavoz” o “intermediario”, y después de fijar el precio y trayecto con él, los taxistas formaban un círculo y él negociaba con ellos. El hombre que habló con nosotros, después estuvo un rato hablando con los taxistas hasta que finalmente vimos que uno de ellos aceptaba (no muy convencido), así que… ¡ya teníamos conductor! Los taxis para largos recorridos son los de color crema (los verdes son los petit taxis, que son para recorridos de ciudad). El recorrido que fijamos fue Tánger – Cabo Espartel – Grutas de Hércules – Asilah. Nos salió por 250 dirhams (unos 22,50 €), está muy bien teniendo en cuenta que fue casi toda la mañana y un recorrido de unos 65 km. Tanto regatear el precio para que al final le acabáramos pagando 300 dirhams al taxista (50 dh de propina), porque nos gustó mucho el trato que nos dio, acompañándonos a los sitios en los que paramos y dejándonos el tiempo que quisimos. 
Para volver a Tánger desde Asilah no encontramos muchos taxis, y se nos ocurrió acercarnos a la estación de tren para ver los horarios. Pero de camino nos paró un taxista que nos llevaba a Tánger por 100 dirhams. Acordamos con él que por 150 nos llevara primero al Cabo de Malabata, y luego nos dejara a la ciudad. Tuvimos suerte porque como él ya iba a Tánger de vacío, fue más fácil el regateo.

En total nos salió por 450 dirhams (que serían 400 sin la propina que le dimos al primer taxista), 112,50 dirhams por persona, visitando los dos cabos, las grutas y Asilah. Este es el mapa con los sitios que visitamos, nos dio tiempo de sobra para realizarlo en un día, comimos tranquilamente en Asilah y llegamos a Tánger por la tarde.

La primera parada fue El Cabo Espartel, situado a 14 km de Tánger, y en él se encuentra un faro que imagino será importante para los barcos que se disponen a cruzar el estrecho de Gibraltar. Dicen que en este punto se juntan las aguas del Océano Atlántico y Mar Mediterráneo, formándose en ocasiones diferentes y llamativos colores en el agua. Aunque esto suele ser un dicho de la gente local, a mí sí que me pareció distinguir varios colores. Si no, juzguen ustedes.

 
 

A unos 5 km del Cabo Espartel llegamos a las Grutas de Hércules. Este nombre viene, según una de muchas leyendas, porque aquí descansó Hércules después de realizar sus doce trabajos (os pongo el enlace por si queréis curiosear). Se puede visitar el interior de estas cuevas, que son inundadas cuando sube la marea. Sobre todo es curiosa la formación de la roca en la abertura que tiene mirando hacia el mar, ya que según desde donde lo mires parece el contorno de un mapa de África invertido. En las fotos que yo tomé, quizás no se aprecia bien, pero si no mirar en google imagenes y veréis que es cierto jejeje.

Nos llamó la atención que la mayoría de los visitantes que había eran chavales jóvenes, de alguna excursión de instituto, que estaban cantando y bailando formando un corro. Y no se me olvidará la cara que puso María cuando una chica marroquí de unos 14 años le pidió una foto, al principio parecía que estaba pidiendo que le sacara una foto con sus amigas, pero lo que quería realmente era ¡hacerse una foto con María! Había oído que esto solía pasar en algunos países de Asia donde a los locales les impacta la gente occidental, pero aquí fue raro.. jajaja. Se quedarían prendadas de sus ojazos ;)
 
La última parada del taxi que habíamos contratado era Asilah, un pueblecito situado en la costa 47 km al sur de Tánger. La entrada principal a la medina es a través de la puerta “Bab Homar”, y está coronada por la bandera portuguesa. Esto se debe a que las murallas que rodean la ciudad fueron construidas por Alfonso V de Portugal. Una vez dentro de la medina, es donde apreciamos la verdadera esencia, las casas son blancas y están decoradas con murales pintados con diferentes tonos de azul. Lo mejor es prederse entre sus callejuelas y recorrerlas intuitivamente. 
Cada año en el verano, tiene lugar en la ciudad el Festival Internacional de Asilah, al que acuden artistas procedentes diferentes países. Algunas pinturas de las que vemos en las calles, son renovadas durante el festival, por lo que si volvemos en otra ocasión veremos una decoración distinta ^__^.
 
Tras un rato andando por el laberinto azul y blanco, llegamos a un mirador sobre un pequeño acantilado donde las olas rompen con fuerza, y obtenemos unas bonitas vistas de la ciudad frente al mar. Abajo había gente pescando y bañandose (atención a la foto del niño en la roca!), pese a que por lo visto la ciudad tiene buenas playas, aunque no pasamos por ellas. Este es un buen lugar para descansar un ratito y reponer fuerzas mientras tenemos ante nosotros el Atlántico. Curiosamente aquí hay un cementerio, en el que las tumbas están cubiertas con azulejos de colores.

Sin duda, el turismo es la mayor fuente de ingresos para la ciudad, por lo que abundan las tiendas de recuerdos, restaurantes y hoteles. A lo largo de la calle Ibn Batouta hay un montón de terrazitas para comer, nos sentamos en una de ellas (después de un rato de “acoso” de los camareros de cada restaurante) y nos pusimos las botas. Comimos tajín de verduras, cuscús con pollo y verdura, calamares, gambas a la plancha y ensalada. No recuerdo el precio, pero fue baratísimo!.

La última parada fue el Cabo de Malabata, situado a unos 8 km al este de Tánger. Aquí hay un faro y un castillo en ruinas, y se puede ver a un lado la bahía de la ciudad y al otro lado la costa española. No vengáis con gorra o sombrero porque se os volaría seguro, hace un viento tremendo! 
Como curiosidad, es aquí donde llegaría el túnel ferroviario (que no sé si finalmente se llevará a cabo) que uniría Marruecos con España, desde Punta Paloma (Cádiz), hasta aquí, Punta Malabata, en el proyecto denominado “Túnel del Estrecho”.
Y con esto terminamos la ruta por los alrededores, el taxista nos llevó de vuelta a la ciudad y nos llevó hasta el puerto por el paseo marítimo. Por lo que habéis visto nos cundió bastante el día, y recomiendo totalmente estos lugares a los que pasen unos días en Tánger.
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6 Comentarios

    José Carlos DS 9 enero, 2011 Responder

    Un día bien invertido si señor, me ha gustado mucho Asilah y luego las vistas de los acantilados también están muy chulas :D

    Feliz año!!!! ;)

    Saludos!!!

    Parece muy interesante Tánger! A menudo he visto vuelos baratos, pero nunca me he decidido, pero con tu entrada, la próxima vez que vea un vuelo low cost, lo pillaré.
    Saludos

    mipatriasonmiszapatos.com 19 enero, 2011 Responder

    Desconocía los alrededores de Tanger y ya me empiezo a hacer una idea. La verdad que haciendo una ruta por la zona siempre sale un viaje muy chulo.

    Lo de los intermediarios con los taxistas me repatea una barbaridad… menuda tienen con esas cosas…

    Un saludo!

    Author

    >Jose Carlos: Ya te digo, nos cundió el día que no veas! Asilah, recomendable al 100% :)

    >M.C.: Pues para un finde está interesante, y haces algo diferente que la típica escapada por europa ;)

    >Víctor: Lo de los intermediarios es una faena la verdad, pero casi ningún taxista hablaba ni papa de español (y mucho menos ingles…) Saludos!

    Excelente relato y magníficas fotos.¡Madre mía que pinta tenía ese cous cous!.Desde hoy tienes un nuevo seguidor.
    Un saludo.
    pd: te enlazo a mi blog.

    Author

    >Gracias Fran¡¡ El cus cus estaba buenísimo jejeje. Yo te enlacé en mi blog también, y por cierto me va a venir genial esa información de Viena, ya que la visitaremos en el verano (madre mía lo que queda aún…)
    Saludos!

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