Aprovechando un día gris en Viena

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Interraíl día 6, Viena: Lun 08/08/2011

Para nuestro tercer y último día en la capital austríaca, que amaneció gris y lloviznando, nos habíamos marcado varios sitios para visitar que nos faltaban de los imprescindibles. Sobre las nueve de la mañana nos pusimos en pie, y desde nuestro alojamiento con bed and breakfast en Viena nos fuimos para el metro con la intención de llegar hasta la estación de Rochusgasse (U3), la más próxima a la Hundertwasserhaus, situada en la calle Kegelgasse 34-38. Para llegar desde el metro no tuvimos pérdida ya que seguimos a la marabunta de gente… La Hundertwasserhaus es un complejo residencial construido a principio de los ochenta por el arquitecto Friedensreich Hundertwasser, y que se ha convertido en un punto turístico que no falta en ninguna guía de Viena. La fachada es un gran puzzle de formas irregulares, diferentes colores y jardines colgantes, que por su estética recuerda a algunas obras de Antoni Gaudí.

Hundertwasserhaus
Hundertwasserhaus 2
Hundertwasserhaus 3

Un par de fachadas curiosas, pero que una vez vistas no hay mucho más que hacer… y debe ser por eso por lo que justo al lado hay una galería comercial (Hundertwasser Village) para que la gente pase algo más de tiempo allí, y de paso gasten unos euros. No fue nuestro caso, que aunque sí entramos en las tiendas porque que son curiosas y tienen el mismo estilo que la fachada, no compramos nada. Así que volvimos hacia el metro para dirigirnos a un nuevo objetivo, y nos decidimos por pasear por el mercado callejero más famoso de la ciudad, que existe desde el siglo XVI, el Naschmarkt. Los puestos ofrecen de todo: frutas, verduras, carnes, dulces… y entre éstos últimos, no podía faltar la famosa tarta Sacher, que aunque ya la habíamos probado el día anterior no pudimos resistirnos a catar otra porción (1,95 €).

Naschmarkt, Viena

La lluvia seguía cayendo intermitentemente, pero aprovechamos una pequeña tregua para caminar hasta el centro y llegar hasta la Catedral de San Esteban, la cual habíamos visto por fuera pero aún no habíamos entrado. El acceso es gratuito pero sólo para la parte de la entrada (la parte de atrás), para llegar hasta el altar y visitar el resto de la nave hay que pagar. Así que nos quedamos detrás de la valla, para contemplar sus enormes dimensiones y sus grandes pilares es más que suficiente.

Interior Catedral de San Esteban

Para lo que sí pagamos fue para subir a la Torre Sur, aunque más que pagar los 3,50 euros lo que más nos costó fue subir su interminable escalera de… 343 escalones!! Eso sí, una vez arriba las vistas compensaron el esfuerzo, a pesar de que el cielo estaba gris y nublado. Desde arriba se contempla perfectamente el precioso tejado de la catedral, compuesto por más de 230.000 tejas de colores que forman líneas de zigzag, y dibujos como el escudo del imperio austríaco con el águila de dos cabezas.

Vistas desde la torre de la Catedral de San Esteban
Vistas desde la torre de la Catedral de San Esteban 2
Vistas desde la torre de la Catedral de San Esteban 3

Bajamos de nuevo a la plaza y allí mismo volvimos a coger el metro para llegar a la estación Volkstheater, a dos paradas de distancia, desde la que dando un paseo fuimos viendo importantes edificios como el Teatro, el Parlamento de Austria, o el Rathaus (Ayuntamiento). Frente a este último, que me gustó especialmente por su estilo gótico, había montada una gran pantalla por motivo de un festival de cine de verano, y en el parque contiguo llamado Rathauspark se celebraba una especie de feria gastronómica con puestos de comida japonesa, india, o española.

Parlamento de Viena
Ayuntamiento de Viena 2Ayuntamiento de Viena
Comida española en Viena

También queríamos dar un paseo por el parque más famoso de la ciudad, el Stadtpark, y definitivamente no habíamos escogido bien el día porque todo lo que visitamos era al aire libre y los dos días anteriores nos había hecho un tiempo fenomenal… pero la lluvia no nos desanimó para conocer un poco estos lugares, que al fin y al cabo no se sabe cuando uno va a regresar. El parque ocupa 65.000 m2, con muchas especies de plantas y un característico estilo inglés. Lo más conocido es la estatua dorada que rinde homenaje al violinista austriaco Johann Strauss (hijo), el compositor del conocidísimo vals El Danubio Azul.

Monumento a Johann Strauss en Stadtpark
Stadtpark, Viena

Ya por la tarde fuimos de nuevo al Prater, el parque de atracciones que ya habíamos visitado el primer día pero que nos gustó tanto que volvimos para darnos otra vueltecilla. Nos recogimos pronto al hostel a descansar, teníamos por delante una intensa jornada que comenzaría con madrugón para coger el tren que nos llevaría hasta la siguiente parada de nuestro recorrido Interraíl, la ciudad conocida como la perla del Danubio: Budapest.

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9 Comentarios

    Veo que aprovechastéis bien el día aunque lloviera. Si es que a la lluvia le gusta tanto viajar!!! Y esa tarta Sacher… mmmm, no me extraña que os tomárais una porción más.
    Saludos

    Pues para haber tenido unos días grises la verdad que Viena parece que esté como esté no desmerece ni defrauda … a ver si le dedico un finde a esa ciudad.

    Gracias por compartir y feliz año!

    Alfonso – the world thru my eyes –
    http://www.thewotme.com

    Todavía no sé como no me acerque esa genial fachada, me encanta!! La culpa la tuvo Bratislava pero uno lo puede tener todo… El mercado es otra de las visitas coloridas que no hay que perderse, me encantó!!
    Saludos y feliz año 2012

    No he tenido la oportunidad de viajar a Viena pero tengo amigos que sí lo han hecho y me han contado maravillas… A ver si pronto me animo a visitarla.
    Un saludo,

    Chelo
    http://unaestudianteporelmundo.blogspot.com

    NT: ¡Te has ganado una nueva seguidora de tus viajes!

    > M.C., pues por suerte fue el único día que no llovió de los 17 que estuvimos de viaje en el Interraíl… tuvimos mucha suerte!!

    > alfonso, en primavera Viene tiene que lucir mucho más bonita, sobre todo por los jardines de sus palacios, pero así también tiene su encanto :)

    > Fran, si la culpa de que no pasaras por Hundertwasserhaus la tuvo Bratislava, estás totalmente perdonado jejeje.

    > Chelo, bienvenida! Muchas gracias por pasarte por aquí y comentar. Seguro que Viena te gustaría, bien merece una visita. Ahora mismo le pego un ojo a tu blog ;)

    Muchas gracias a tod@s por comentar! Portaros bien que mañana vienen los reyes… jijiji

    Vaya, lo de la fachada no lo ví yo cuando estuve allí pero tiene muy buena pinta!!!! Lástima del día gris pero de todas formas lo aprovechasteis bien. Un abrazo y Felices Reyes!!! ;-)

    David del Bass 7 enero, 2012 Responder

    Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

    > Babyboom, si no tuviste tiempo de acercarte a las Hundertwasserhaus, quizás es mejor aprovechar en ver otras cosas. Pero si sobra tiempo o te interesa la verdad es que es muy original. Espero que los reyes hayan venido potentes jejeje

    > David del Bass, muchas gracias por pasarte por el blog, me alegro que te guste! Espero verte por aquí, e igualmente que comiences el 2012 con buen pie ;)

    José Carlos DS 11 enero, 2012 Responder

    Pese a que no estaba el tiempo muy allá, no se puede decir que desaprovecharais el día, las fachadas multicolores están muy curiosas, me acuerdo que lo vi españoles por el mundo hace poco :D

    Saludos!!!

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