Visitando el Parlamento de Budapest

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Interraíl día 8, Budapest: Mié 10/08/2011

Agotados. Ese era el adjetivo perfecto para resumir como acabamos nuestra primera jornada en Budapest, en la que otra cosa no sé pero andar, andamos un rato. Aunque ya se sabe que sarna con gusto no pica, y cuando uno está de viaje el cansancio es relativo, o mejor dicho, más llevadero, por eso el segundo día nos levantamos con la motivación a tope para seguir conociendo nuevos lugares de la ciudad, en esta ocasión un poco más relajadamente. Aunque ya lo habíamos contemplado en todo su esplendor el día anterior desde el otro lado del río, sería turno de adentrarnos en el Parlamento de Budapest y visitar por dentro este magnífico edificio histórico.

Lo primero que hicimos nada más dejar el hotel fue acercarnos hasta la estación de tren para dejar las mochilas en la consigna, pasaríamos el día entero en Budapest y al anochecer volveríamos a la estación para coger el tren nocturno que nos llevaría a Belgrado. Ya sin peso a la espalda nos dirigimos a la estación de metro “Kossuth Lajos tér”, la más cercana al Parlamento. Dimos una vuelta por los alrededores y desde la orilla del río contemplamos los edificios en los que el día anterior habíamos estado al otro lado del Danubio, como el Castillo de Buda, la Iglesia de Matías o el Bastión de los Pescadores. La belleza de esta ciudad seguía cautivándonos.

 

Nos acercamos hasta las taquillas del Parlamento, que tiene la entrada justo en el lado contrario al río, y nos encontramos con una interminable fila de gente que esperaba para sacar el ticket para la visita. Incluso escuchamos que los del final de la cola no tenían muchas esperanzas de conseguir entradas porque dan un número limitado al día, y quizás tendrían que volver al día siguiente. Entonces fue cuando se nos puso una sonrisa en la cara y sentí una sensación de alivio. Tranquilos, llevábamos los deberes hechos desde España. Dos meses atrás había mandado desde mi casa un email a tourist.office@parlament.hu, la dirección de correo destinada a reservar plaza para las visita guiadas. Ya teníamos reservadas nuestras plazas para la visita en español con fecha y hora, que además es totalmente gratuita para los ciudadanos de la UE. Así que le enseñé la reserva impresa al guardia de seguridad y sin esperar ni un minuto me permitió acceder a la puerta X para retirar nuestros tickets para la visita de grupo que comenzaba a las 11:30 tal y como indicaba mi reserva. Sin duda recomiendo hacer este pequeño trámite si queréis visitar el Parlamento, un minuto de vuestro tiempo para enviar el email de reserva os ahorrará posiblemente varias horas de espera si lo hacéis allí.

 

Para entrar hay que pasar un control de seguridad en el que tuvimos que meter nuestras pertenencias por un escáner, me “confiscaron” mi navaja de los bocatas y me dieron un papel para volver a recogerla al terminar la visita. Por fin estábamos en este impresionante edificio construido entre 1885 y 1904, atravesamos un pasillo y llegamos a la alfombra roja de la escalera principal, uno de los lugares más importantes del Parlamento. Paredes de mármol, coloridas vidrieras, pinturas en el techo, miles de detalles acabados en oro… La suntuosidad de la decoración está presente en cada mínimo detalle.

 

Subiendo por una escalinata llegamos a la impresionante sala de la cúpula, cuya altura exterior alcanza los 96 metros pero según nos contó la guía no se corresponde con la que vemos en el interior, así que realmente se trata de un falso techo. En una vitrina custodiada por varios guardias se encuentra la corona, el cetro y la espada de San Esteban, el que fue primer rey de Hungría.

 

La última sala que visitamos fue la antigua cámara alta, que actualmente sólo es utilizada con fines turísticos. En el ala opuesta del edificio, la sala del consejo de los diputados dicen que es una réplica de ésta y es la que se utiliza en los actos oficiales en la actualidad. La visita duró unos 50 minutos aproximadamente y fue muy entretenida, pudimos ver varias de las salas más importantes del Parlamento, aunque sólo fueron una pequeña parte si tenemos en cuenta que hay 691 estancias en el edificio.

Desde allí fuimos andando hasta el centro, el soleado día que nos acompañaba le transmitía a la ciudad una belleza única. Como si asomara entre los elegantes edificios nos topamos con la Basílica de San Esteban, considerada como catedral de la ciudad. La dejamos atrás y nos acercamos a ver la fachada de la Ópera de Budapest, situada al comienzo de la Avenida Andrassy. No entramos en su interior, la verdad que no nos apetecía mucho pagar para meternos otra visita guiada, cuando tres días antes habíamos visitado la Ópera más importante del mundo, la de Viena.

No podía faltar un paseo por la calle Váci (Váci Utca), la calle más importante de la ciudad. Es totalmente peatonal y está llena de comercios y restaurantes, es muy agradable pasear por ella. La elegancia de esta estrecha vía se mezcla con la modernidad que ha ido adquiriendo y tiene un encanto especial. Comimos en un restaurante NordSee, una franquicia de comida rápida muy típica en esta zona de Europa, por 12 euros al cambio pedimos dos bocadillos de pescado, una ración de calamares, otra de patatas fritas y dos bebidas.



Para pasar la tarde nos fuimos hasta la Isla Margarita, situada en el medio del río Danubio en la parte norte de la ciudad. Esta isla de más de dos kilómetros de largo es ideal para montar en bici, o para relajarse en sus zonas verdes como hicimos nosotros, tirados en sus verdes praderas aprovechando para descansar y leer un poco. También merece la pena asomarse al puente de acceso a la isla, hay unas magníficas vistas del Parlamento y la ribera del Danubio.


Las últimas horas en Budapest las pasamos en la estación de tren Keleti, haciendo tiempo hasta que saliera nuestro tren a las 23:30 con destino Belgrado. A parte de los mochileros que como nosotros esperaban la salida del tren, los individuos que merodeaban por allí no eran precisamente “de confianza”. Y se nos hizo larga la espera, tan larga que casi perdemos el tren, porque faltaban tres minutos para la hora prevista de partida y ni siquiera habían puesto la información en las pantallas, cuando de repente vimos una marea de mochilas andantes que corrían hacia un vagón del fondo y fuimos detrás, ¡por los pelos! Teníamos por delante una noche de traquetreo de algo más de siete horas para llegar a la capital de Serbia…

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9 Comentarios

    Presiosas fotos a lo largo de todo el recorrido

    No imaginaba que Budapest pudiera ser tan bonita!!!! Menos mal que llevábais la reserva desde casa para entrar al parlamento!!
    Un saludo

    Mariela Parma 1 febrero, 2012 Responder

    Me gusta el blog, es una lectura ligera y agradable. Éxitos Te invito a conocer mi blog, participa en solidario en la blogoteca. Y si te parece que merece un voto, desde ya muy agradecida!!! Ya faltan días nada más para poder votar!! Hasta el 3/2/12.

    > Angela CM, muchas gracias!

    > M.C., yo tampoco tenía una idea general de como sería la ciudad, y la verdad es que me encantó, es preciosa! Lo de la reserva es imprescindible, sobre todo si se visita en verano como nosotros porque las colas eran enormes.. menos mal! :)

    > Mariela Parma, gracias por pasarte por aquí, espero que hayas tenido suerte en el concurso ;)

    gracias por la información, pero yo he mandado un correo para reservar a esa misma página hace 3 semanas y no me contestan.¿cuánto te tardaron a tí?

      Author

      Hola Elena, que raro! a mí me respondieron al día siguiente, y conozco a gente que también lo ha reservado y también han contestado rápido.
      La dirección a la que has escrito es esta verdad? tourist.office@parlament.hu
      Les has escrito en español o en inglés? yo les escribí en inglés, si lo has hecho en español quizás ni lo miran porque no lo entienden…
      Ya me dirás si lo consigues ;)

    qué fotos más bonitas (el tiempo acompañaba, eh!) el parlamento tiene que ser brutal de noche iluminado…

    gracias por informar del email donde se puede reservar las entradas para visitar el parlamento de Budapest nos ahorras mucho tiempo a todos.

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