Lisboa Express: Límite 24 horas (Parte 2)

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Después de dejar las (pocas) cosas en el hotel volvimos al centro para comer algo, pero como se nos hizo tarde (allí lo normal es comer sobre las 13 h.) acabamos en el Mc Donalds que hay en el interior del Centro Comercial Armazéns do Chiado, situado justo entre los barrios de Baixa y Chiado. Precisamente éste último barrio era el que nos disponíamos a conocer después de la “ligera” comida, y saliendo del centro comercial subimos por la Rua Garrett dejando atrás numerosas tiendas de moda, algunas librerías o la Iglesia de los Mártires, hasta que llegamos al Café A Brasileira, quizás el café más conocido de Lisboa. Este bohemio local hace años era frecuentado por importantes escritores como el poeta portugués Fernando Pessoa, del que hay una estatua de bronce en la terraza, pero hoy en día la mayoría de clientes son turistas y aunque no entramos imagino que habrá perdido gran parte de su encanto original.

En nuestro paseo por el barrio de Chiado nos encontramos con el llamativo Teatro da Trindade, o la estatua del poeta Antonio Ribeiro, del que proviene el nombre del barrio, ya que residía en esta zona y era conocido popularmente como “chiado”. Hay otra versión, que dice que el nombre del barrio proviene del “chirriar” (chiar) de los tranvías al subir las empinadas calles, y aunque es menos probable, es más romántica y prefiero quedarme con ella.

Nos topamos con el Convento y la Iglesia do Carmo, o lo que queda de ellos, ya que están parcialmente en ruinas desde que en 1755 un gran terremoto sacudió la ciudad. Desde allí se accede mediante una pasarela al peculiar Elevador de Santa Justa, un ascensor de 45 metros que comunica la Baixa con el Chiado y que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. A parte de ser utilizado como medio de transporte (son válidos los abonos, como la tarjeta 7 colinas), es principalmente una atracción turística, ya que desde su azotea se tienen unas de las mejores vistas sobre Lisboa. Precisamente para subir a la terraza y no tener verjas de por medio hay que pagar un euro y pico, pero aprovechamos que el guarda se fue al servicio para subir al descuido por la escalera de caracol… jejeje.

La Plaza del Rossio a un lado, el Castillo de San Jorge en frente, el Río Tajo al otro lado… las vistas son inmejorables y merece la pena detenerse un rato a disfrutar de los rojizos tejados lisboetas. Montamos en él para llegar a la parte baja, en la cabina caben unas 15 o 20 personas y el interior está revestido de madera dandole más si cabe un toque clásico a este elevador, que cuenta con más de un siglo de historia. Nos alejamos de él por la Rua Santa Justa para verlo desde otra perspectiva, y es curioso que de frente no se aprecia la pasarela posterior y parece simplemente una torre. No se sabe a ciencia cierta, pero se piensa que su creador era alumno de Gustave Eiffel, lo que no es de extrañar porque tiene aires de la gran torre parisina.

Volvimos a montar en el elevador para subir de nuevo al Chiado y apenas tuvimos que esperar, aunque en temporadas altas creo que se forman unas buenas colas. Pasamos de largo la Plaza Luís de Camões (Largo de Camões) dejando atrás el Chiado y adentrándonos en el Barrio Alto, donde buscamos un supermercado para comprar pan y embutido y prepararnos más tarde la cena en el hotel. Este barrio es una opción recomendable para ver un concierto de Fado (la música tradicional portuguesa) de forma económica en alguno de sus locales, pero ese no era el motivo por el que habíamos llegado hasta allí. En realidad íbamos en busca de el Elevador de Bica, un coqueto funicular que recorre una de las calles más inclinadas de la ciudad y que habíamos descubierto en las postales de una tienda de souvenirs. Cuando llegamos a la estrecha calle (Rua da Bica de Duarte Belo) entendimos la función de este pequeño vagón, que ayuda a los vecinos a salvar el gran desnivel entre el Barrio Alto y la zona baja cercana a Cais do Sodré. En el post anterior mencioné el parecido entre el puente 25 de Abril y el Golden Gate, pero viendo esta interminable pendiente no tengo más remedio que bautizar a Lisboa como la San Francisco europea (vale, quizás me he pasado, pero no me negaréis las coincidencias ;)).

El último paseo lo dimos por el barrio de Alfama, el más antiguo de Lisboa cuyas calles no siguen ningún orden lógico y suben hasta llegar al Castillo de San Jorge, que corona esta colina. La Catedral de Lisboa (Sé de Lisboa), que data del siglo XII, se encuentra en este típico barrio, aunque reconozco que me gustó mucho más el interior de la Iglesia del Monasterio de los Jerónimos. Llevábamos una buena paliza en el cuerpo, así que nos retiramos al hotel con la intención de volver al día siguiente y aprovechar un poco la mañana, ya que nuestro vuelo salía hacia Madrid a las 13 h. y nos daba tiempo a exprimir unas últimas horas en Lisboa.

El domingo madrugamos y a las 9 h. ya estábamos saliendo del hotel, fuimos andando de nuevo al barrio de Alfama y subimos a la parte alta de la colina (si no estás en buena forma es buena idea subir en tranvía) por sus empinadas y laberínticas calles que recuerdan a una kasbah, debido a los orígenes musulmanes del barrio. Hoy en día es principalmente habitado por obreros y pescadores, siendo uno de los lugares con más esencia que se pueden encontrar en Lisboa. Desde el mirador de Santa Luzia se tienen una de las mejores vistas de Alfama y el río Tajo, pero la mejor sin duda está apenas una calle más arriba, desde el mirador Portas do Sol, con una panorámica más amplia en la que podemos ver la Iglesia San Vicente de Fora, la cúpula de la Iglesia de Santa Engracia o la Iglesia de San Esteban.

Pero probablemente el principal atractivo de la Alfama es el Castillo de San Jorge, una fortaleza amurallada construida en el siglo V por los visigodos, ampliado posteriormente por los árabes y en la que durante varios siglos residieron los reyes de Portugal. Desgraciadamente no nos daba tiempo a visitarlo, el recinto es bastante extenso y merece al menos un par de horas para ver lo principal, por lo que nos ahorramos los 7 € de la entrada y lo dejamos pendiente para una próxima visita. Comenzamos a bajar de la colina en dirección a la Baixa, para pasar por la última zona que nos faltaba por ver antes de ir al aeropuerto.

Y no era otra que la Plaza del Rossio, el corazón de la Baixa. En el centro de la plaza se levanta sobre una gran columna la estatua de Don Pedro IV, que declaró la independencia entre Brasil y Portugal, y detrás se encuentra el Teatro Nacional. Continuando hacia la Plaza de los Restauradores dejando a mano derecha el Teatro, a nuestra izquierda nos encontramos con la Estación ferroviara de Rossio, su bonita fachada no pasa desapercibida.

Por último caminamos por la Avenida de la Libertad, la principal avenida de la ciudad, en un paseo arbolado donde se encuentran principalmente hoteles y tiendas de marcas de lujo a lo largo de un kilómetro hasta llegar a la Plaza Marqués de Pombal, el centro de la parte más nueva de Lisboa. Allí acabó nuestra escapada express, esperamos al autobús que nos llevaría al aeropuerto en una parada cercana y nos despedimos de la capital de Portugal hasta una próxima ocasión. Las algo más de 24 horas que tuvimos para visitar Lisboa nos permitieron conocerla a grandes rasgos, y quizás en un futuro la visitemos con algo más de tiempo (sobre todo para ver algo de los alrededores como Sintra y Cascais), pero cumplimos el objetivo y puedo afirmar que sí se puede visitar Lisboa en 24 horas. ¡Obrigado!

Mapa de Lisboa

Lisboa, Portugal. Enero 2012

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12 Comentarios

    Pues si que os cundió la escapada exprés!!!! jejeje Os dio tiempo a ver muchas cosas. De la fortaleza, la verdad es que no os perdistéis mucho. No está mal su visita, pero tampoco es nada del otro mundo. Sintra, en cambio, si que te lo recomiendo!
    Saludos

      Author

      ¿No merece mucho la pena? Pues mira, eso que nos ahorramos jejeje. Aunque como dices Sintra sí que me gustaría visitarlo si vuelvo en un futuro, el castillo tiene muy buena pinta. Saludos!

    No conocía la leyenda sobre el nombre del barrio de Chiado pero yo también me quedo con lo de los tranvías, queda más romántico!!! Cuando estuve en Lisboa me faltó el mirador y otras muchas cosas así que creo que se merece otra visita, espero que no tarde mucho en ir por allí. Un abrazo para los dos. ;-)

      Author

      Pues mejor quedarse con lo bueno no? (aunque sea mentira XD). El mirador del Elvador de Santa Justa es una pasada, de las mejores vistas de la ciudad. Un abrazo Adela!

    He leido dos veces el post y no se parece mucho a la ciudad que recuerdo, vi la mayoría de estos lugares pero a mí me decepcionó bastante aunque no sabría explicar muy bien porqué: quizás tenía un mal día o simplemente hacía mucho calor, creo que tendré que volver y darle una segunda oportunidad…

    Un abrazo !!!

      Author

      Es un tema bastante generalizado por lo que he oído, parece ser que Lisboa ha sufrido un buen lavado de cara de hace unos años hasta ahora, porque yo había oído que era sucia, fea,… Y todo lo contrario, es encantadora. Te animo a volver seguro que cambias de opinión, aunque para gustos los colores, no? :p Un abrazo!

    No me canso de ver Lisboa y viendo tus fotos me entran muchas ganas de regresar. Hace un año que estuve por allí y me encantó la ciudad y sus barrios. La verdad que el día os cundió bastante!! un abrazo

      Author

      Cada barrio tiene su personalidad y es una de las cosas que más me han gustado de Lisboa. Muchas gracias Fran, un abrazo!

    El mirador de Santa Justa mola un montón, bonitas vistas se ven desde allí.

    Lisboa tiene cuestas, pero ya te digo que SFO… allí debe ser un agobio total ir con un coche que no sea automático, hasta al conductor más experimentado se le calaría el coche y cualquier puede salir rodando calle abajo por un mal tropezón jajaj

    Un saludo!!!

    Author

    Ya me imagino que en San Francisco será mucho peor en cuanto a cuestas… Vamos, que si aprendes a conducir alli, no tienes nada que temer al volante jajaja! Vamos que no te queda nada para ese pedazo de viaje a tierras niponas!! Saludosss

    De verdad que Lisboa tiene un … “no se qué … qué se yo …” que hace que el mero echo de andar por sus calles sea música para nuestros sentidos … es una ciudad armónica … una ciudad … para enamorarse.

    Gracias por compartirlo.
    Alfonso.

    ungatoenmimaleta.com 16 abril, 2013 Responder

    dani, te linkee el post (:
    http://ungatoenmimaleta.com/lisboa-en-2-dias-dia-2/

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