Sofia, nunca más de un día…

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Interraíl día 11, Sofía: Sab 13/08/2011

Sí… pero no. Esa es la sensación que me quedó después de visitar Sofía, la capital de Bulgaria, una ciudad con aires soviéticos y mucha historia a sus espaldas, y en un principio con argumentos más que suficientes para seducirme, pero que por desgracia no lo consiguió. La impresionante Catedral Alexander Nevski fue lo más destacado, pero insuficiente para colmar las expectativas que me había creado ante una ciudad que me pareció triste y olvidada, además de sucia (en algunas zonas). Y para colmo nos quedamos dos días con la intención de aprovechar uno de ellos para ir al Monasterio de Rila (el principal atractivo que tiene Bulgaria), pero nos quedamos sin verlo porque no nos cuadraban los horarios de autobuses que llevaban hasta allí. En fin, de todas las ciudades que recorrimos en el Interraíl tenía que haber una que fuese “la que menos”, y Sofía tuvo el honor de serlo. De todos modos, el centro histórico tiene varias cosas interesantes que visitar, y dado que seguramente no conozcáis mucho sobre esta ciudad del este de Europa, os invito a que sigáis leyendo y al menos os hagáis una idea de lo que podéis encontrar en ella, que no todo es tan malo.

Llegamos a Sofía después de una larga, incómoda y desvelada noche, después de casi diez horas en el tren que nos llevó desde Belgrado y en el que tuvimos que soportar incómodos asientos (que no camas, gracias a la amable taquillera de la estación de Belgrado), frenazos en seco del tren (debido a unos sacos que había en las vías, vete tu a saber con que intención…), pero principalmente a unos pesadísimos jóvenes búlgaros que viajaban en nuestro compartimento y gritaban, fumaban y bebían como si no hubiera mañana… No pegamos ojo en toda la noche así que llegamos muertos. Después de conseguir moneda local en la estación de tren (1 lev = 0,50 € aprox.) salimos y nuestras mochilas hicieron de reclamo para los taxistas que había fuera y se acercaron varios para ofrecernos transporte hasta el centro de la ciudad, que se encuentra algo retirado. No recuerdo los precios que nos dijeron, pero era caro, así que decidimos ir andando y tardamos unos 20 minutos en llegar al centro. Desde allí buscamos el Hostel Magic, que pese a encontrarse a escasos cinco minutos caminando de Sveta Nedelya (el corazón de Sofía) resultó estar en un sucio barrio marginal, del que nos daban ganas de salir corriendo… Además estuvimos perdidos durante un buen rato, y cuando por fin dimos con el hostel, por suerte descubrimos que su interior no reflejaba el entorno en el que se encontraba. Estaba limpio y era agradable, y la noche en habitación doble nos salió a 9 € con desayuno incluido. Eso sí, la cama puedo asegurar que fue una de las peores en las que he dormido en mi vida, los muelles se nos clavaban como puñales…

Casi todos los puntos de interés turístico de Sofía se concentran en el corazón de la ciudad, desde la rotonda Sveta Nedelia hasta la Catedral Alexander Nevski, casi en una línea recta de algo más de un kilómetro y se puede llegar pie a todos ellos.

Mapa con los puntos de interés del centro de Sofía, capital de Bulgaria

Lo primero que nos pillaba de camino desde el hotel era la Sinagoga, la tercera más grande de Europa tras la de Budapest y Ámsterdam).

Aunque no la visitamos por dentro porque el sospechoso “guarda” que había detrás de la valla nos pedía en la entrada una cantidad de dinero algo desproporcionada, y nos daba que era para aprovecharse de nosotros porque dudo que haya que pagar para entrar a esta sinagoga, o que en todo caso sea tan caro como nos decía el tipo. Pues nada, después de insistirle (y de algún insulto en español por nuestra parte) y no conseguir nuestro propósito, no le dimos más vueltas y seguimos la marcha hasta el Mercado Central, que se encuentra justo al lado, y pasamos un rato curioseando entre sus puestos, que siempre nos gusta cotillear un poco sobre los productos locales, otra de las formas de conocer un lugar.

Después de la ortodoxa (aunque con una gran diferencia), la religión musulmana es la segunda más importante del país, y cruzando la calle llegamos a la curiosa Mezquita Banya Bashi, que sigue llamando a los fieles mediante el canto del almuecín. En el parque colindante encontramos los Baños Minerales Públicos, actualmente cerrados, pero el reflejo de que Sofía era y es conocida por sus fuentes de agua mineral en la zona.

Bajando por el Boulevard Maria Luiza en dirección al Boulevard Vitosha (la calle más comercial), se levanta Sveta Nedelya, catedral ortodoxa que ha sido derruida y levantada de nuevo en más de una ocasión, y que nos mostró los primeros detalles de esta religión en Bulgaria. Entramos al interior en mitad de una ceremonia, y nos quedamos un rato observando el ir y venir de la gente, el humo y el olor de cientos de velas encendidas, la caracteristca decoración ortodoxa, los frescos en las paredes laterales… Se respira un ambiente muy diferente a las misas cristianas que conocemos, y es toda una experiencia vivirlo. Desgraciadamente no tengo ninguna foto del interior ya que la vigilancia era extrema, como luego me encontraría en otros lugares de esta ciudad. Una costumbre esta de prohibir hacer fotografías que nunca acabo de entender…

Desde allí rodeamos el edificio del Palacio Presidencial, cuya imponente fachada exterior junto con la Casa del Partido Comunista, la gran mole situada justo enfrente, nos hacen creer que podamos estar en Moscú, pero no, las banderas blanqui-verdi-rojas que ondean en estos edificios nos confirman que seguimos en Bulgaria. En el patio interior del Palacio, se conservan las ruinas de la Rotonda de San Jorge, una pequeña iglesia construida en ladrillo de la época romana que data del siglo IV, tratándose de la edificación más antigua de la Sofía.

Aunque no sea tan famoso como el que se lleva a cabo en el Buckingham Palace de Londres, cada hora en la puerta del Palacio Presidencial los soldados que custodian la entrada realizan un cambio de guardia, que aunque breve y escueto, está muy curioso de ver.

Después de presenciar el improvisado espectáculo entramos en el Museo Arqueológico, cuyo edificio en sí ya es una reliquia, una antigua mezquita otomana de nueve cúpulas, en el que simplemente diciendo que eramos estudiantes nos aplicaron un descuento y nos costó 2 leva (1€) en lugar de los 10 leva (5€) que cuesta la entrada normal. Algunas de las joyas del museo son la máscara funeraria de Shipka, un casco macedonio de bronce y una corona de laurel de oro, piezas del siglo V – VI a.C. A la salida del museo caminamos por el Bulevard Tsar Osvoboditel y en un parque a la derecha está el Teatro Ivan Vazov, el teatro más grande de Bulgaria.

Después de comprarnos un refrescante helado de leche en el parque, seguimos caminando por el boulevard y enseguida llegamos a la Iglesia de San Nicolás conocida como Iglesia Rusa. No hace falta mucha explicación del por qué, tanto su exterior de tejados verdes y cúpulas doradas en forma de cebolla, como los murales y decoración del interior, son del estilo que podemos encontrar en cualquier iglesia de Moscú.

 

Otro sitio que nadie debe perderse es el mercadillo de antigüedades que hay al lado de la iglesia, en el que se pueden encontrar cascos de soldados de la segunda guerra mundial, medallas del ejército soviético, monedas antiguas, y otros tantos cachivaches que harán las delicias de los coleccionistas. Aunque entre toda esa colección también nos llamaron la atención algunos souvenirs, sobre todo las matrioskas, que a parte de las normales con los grabados típicos de las que compramos un par (40 leva), también tenían otras más divertidas como las de Obama, Elvis o Bob Esponja.

Ahora sí, ante nosotros teníamos las mejor muestra de construcción ortodoxa en el mundo e inequívoco símbolo de Sofía, la Catedral de Alexander Nevski. Esta descomunal catedral fue construida como homenaje a los rusos que perdieron la vida durante la liberación de Bulgaria del imperio otomano, y aunque su construcción fue planeada mucho antes no fue hasta 1912 cuando finalizaron las obras. Destacan las dos cúpulas doradas sobre las demás de color verde, y la fachada de mármol blanco que le da aún más elegancia.

Por dentro llaman la atención la gran cúpula de 52 metros de alto y el iconostasio de mármol situado justo debajo. De nuevo nos encontramos con el ambiente cargado por el humo de las velas, que encendían normalmente las señoras mayores que allí había, y el ambiente característico de los templos ortodoxos. En la parte exterior de la catedral se puede visitar la cripta, que posee la mayor colección de iconos religiosos de Bulgaria, pero no entramos.

Eran las cuatro y media de la tarde y ya habíamos visto lo más importante de la ciudad, así que nos fuimos para el hotel a descansar el resto de la tarde ya que la noche anterior no habíamos pegado ojo gracias a nuestros compañeros de habitación en el tren. Como había dicho antes, teníamos pensado emplear el segundo día en la capital búlgara para visitar el Monasterio de Rila, situado en las montañas a unos 100 kilómetros de Sofia, pero el autobús que lleva hasta allí salía temprano por la mañana y regresaba por la tarde, con el inconveniente que nuestro tren hacia Estambul partía a las 18:55 y nos arriesgábamos que por media hora de retraso de cualquier tipo perdiéramos el tren. También estaba la opción de ir en taxi pero resultaba caro entre sólo dos personas para nuestro ajustado presupuesto de mochileros, así que es una cuenta pendiente que dejamos con Bulgaria, el visitar este monasterio del que hablan maravillas y que nos dio mucha rabia perdérnoslo.

Interraíl día 12, Sofía: Dom 14/08/2011

Por lo tanto nos encontramos con un segundo día en Sofia en el que la verdad no teníamos mucho que hacer, nos lo tomamos de relax y para ver lo poco que nos faltaba. Desde la Catedral Alexander Nevski nos acercamos hasta la Iglesia de Santa Sofía, de la que se dice que proviene el nombre de la ciudad. Fuera está la tumba del soldado desconocido acompañada por una llama eterna, y un gran león símbolo del escudo de armas de Bulgaria.

Un par de calles por detrás se sitúa el Teatro de la Ópera, cuya fachada de largas columnas está custodiada por una gran estatua de bronce que me hizo sentir muy pequeñito.

Volviendo a Alexander Nevski y dejandola atrás llegamos a la Asamblea Nacional, un edificio totalmente blanco que resplandecía con el sol y que actualmente es utilizado para las sesiones parlamentarias, y el monumento al Zar Libertador (Zar Osvoboditel), una estatua ecuestre de bronce de 14 metros de alto.

Continuamos por el Bulevard Tsar Osvoboditel y a la derecha en mitad de un parque al final de una larga explanada se levanta el Monumento al Ejército Rojo, construido en 1954 como homenaje al ejército rojo por la salvación del pueblo búlgaro de los nazis. Pero este parque se queda pequeño comparado con el Parque Borisova Gradina, el gran pulmón de la ciudad, que siendo un domingo soleado y caluroso del mes de agosto estaba a rebosar de familias con niños pasando la mañana. En este mismo parque se halla el Estadio Nacional Vasil Levski, el campo de fútbol más grande del país y donde suele jugar la selección de Bulgaria.

Y poco más, el resto del día lo pasamos descansando en el hotel y planificando cosas en internet para nuestro próxima parada del viaje. Seguíamos maldiciendo nuestra mala suerte de no haber podido visitar el Monasterio de Rila, y creo que este hecho ayudó a que nos fuéramos de Sofia con una espinita clavada, a parte de que la ciudad no colmó las expectativas que teníamos puestas en ella. A eso de las seis de la tarde recogimos los bártulos y nos fuimos para la estación de tren, nos preparábamos para el trayecto más largo de todo el viaje, unas trece horas en el tren nocturno que nos llevaría hasta nuestra siguiente y última parada del interraíl, la caótica pero deslumbrante ciudad de Estambul.

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8 Comentarios

    Vamos por lo que veo es una ciudad para hacer una parada corta y no pasar demasiado tiempo, aunque Alexander Nevski está genial y seguro que con todo el tute del interrail unas jornadas tranquilas nunca vienen mal.

    Saludos !! ;)

    Pues, ¿qué quieres que te diga? a mí Sofía me encanta. También es que tengo amigos allí y la he visto desde un punto de vista más local. Tenías que haberte pasado por el Culture Beat del NDK, corazón del movimiento alternativo y bar con más marcha de la ciudad!

    http://www.xixerone.com/2010/12/ocio-en-sofia-el-culture-beat-club.html

    Se agradece tu sinceridad, no todo en los viajes tiene que gustar!! De todos modos no le haría ascos aunque veo que no es para estar muchos días por allí…. saludos

    Pues a pesar de que no te gustara mucho, por las fotos me parece una ciudad bonita… Pero claro, tal vez, como tú dices, para no pasar mucho tiempo en ella. El tema de los horarios y el no poder a un sitio me pasó parecido en mi viaje del verano pasado. Por una mala planificación me quedé sin ver un sitio al que tenía ganas y me tuve que conformar con otra visita alternativa que tampoco me gustó nada. Unas veces se acierta, y otras no… es lo que tiene el viajar!
    Saludos

    Pues mi hermana vero me comentó que Sofía está muy bien pero que uno acaba muy quemado, que la gente te mira ”extraño” como ”queriendo algo de ti”, no deja de resultar curioso que siendo parte de la UE tenga ese aire tan soviético , en exceso desde mi punto de vista.

    A veces hay que probar lugares y te pueden gustar o no pero al menos ya sabes la experiencia de primera mano.

    Un saludo.
    Jesús Martínez

    Hola Dany,

    Como bien dice Fran, se agradece tu sinceridad. A veces, visitas ciudades y es difícil encontrar algún aliciente, al menos por lo que veo en las fotos tuvísteis buen tiempo y pudisteis descansar para el viaje tan largo que os esperaba hasta la fascinante Estambul. Lástima no poder visitar el Monasterio de Rila, pero a veces las cosas no salen como uno quiere…siempre que se viaja hay pequeñas decepciones.

    Saludos.

    Jo… Ir hasta allí y no poder ir al monasterio de Rila… que lástima.

    No se que pasa en muchas ciudades del este, pero esa sensación de “abandono” se tiene en muchas de ellas, aunque juzgando por las fotos que has puesto no lo parece ni mucho menos.

    Yo estuve este verano y un día me parece poco, más de dos o tres días quizás no. Me pareció muy bonita y se agradece que este todo el centro histórico concentrado. Cerca de allí, si podéis alquilar un coche visitar el monasterio de Rila que me pareció increíble y Plodvid, una ciudad para visitar en medio día.

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