El palacio de Topkapi, Santa Sofía y los colores de Estambul

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Para nuestro tercer día en Estambul teníamos previsto en nuestro planning dos visitas de las que se suelen llamar los “musts” o imprescindibles. La primera de ellas al Palacio de Topkapi, antigua residencia de los sultanes que gobernaban antiguamente, y la segunda a la legendaria Santa Sofía, sin duda una de las mezquitas más famosas del mundo. Para terminar el día nos reservábamos una tarde tranquila en el lado asiático para contemplar el cálido atardecer sobre Estambul. Sólo nos quedaba un día más para finalizar nuestro interraíl y había que exprimir al máximo los últimos coletazos del viaje.

Comenzamos la mañana con el Palacio de Topkapi, donde pudimos conocer como era el lugar que fue residencia de los sultanes otomanos hasta el siglo XIX. Ahora ejerce de museo, donde se expone una gran colección de trajes, joyas y armas del imperio turco. La entrada cuesta 20 liras turcas (aprox. 8 euros).

Se nota la opulencia de los sultanes en cada detalle del palacio, cuya construcción se terminó en 1465 y poco a poco fueron ampliando y añadiendo nuevos edificios, patios y jardines, formando finalmente un complejo de 700.000 metros cuadrados rodeados por una muralla. Casi nada.

A parte de la entrada general, para visitar otras partes del palacio es necesario adquirir una entrada aparte, como el tesoro o el harén. Estando en pleno mes de agosto, las colas eran interminables (tanto fuera para adquirirlas como dentro para acceder) así que decidimos no entrar, pese a que tiene que ser interesante ver por ejemplo el puñal topkapi, el cual es el puñal más caro del mundo y está elaborado con oro, diamantes, esmeraldas y piedras preciosas.

Pero disfrutamos visitando las exposiciones de cientos de elementos de la época otomana, algunas de las bonitas habitaciones del palacio decoradas con pinturas y mosaicos, y de las excepcionales vistas sobre el Bósforo y la ciudad que tienen varias salas y terrazas.

Hay que madrugar para hacer esta visita a primera hora y que luego te cunda algo el día, para que os hagáis una idea sólo con la entrada general estuvimos unas tres horas en el palacio y sin pararnos demasiado, por lo que si además se quiere visitar las partes con entrada independiente hay que sumar al menos una hora más.

Nada más salir del palacio llegamos a los pies de la mezquita de Santa Sofía (o Aya Sofia), que junto a la Mezquita Azul es el símbolo de la ciudad. Estar frente a esta gran mezquita que tantas veces había visto en fotos o en televisión fue una sensación genial, que me hizo detenerme y pensar durante un momento que estaba allí, en Estambul, delante de aquella maravilla. Me refiero a que a veces visitas una ciudad y con las prisas o la excitación te olvidas durante un momento de disfrutar de ese lugar que tanto tiempo has querido ver, y Santa Sofía se encargó de recordádmelo.

La primera iglesia que ocupó el lugar de Santa Sofía se levantó nada menos que en el año 360, pero fue destruida al poco tiempo y vuelta a construir en el 416. Una violenta revuelta popular la incendió y la volvió a echar abajo, hasta que en el año 532 el emperador Justiniano sin escatimar en gastos ordenó la edificación del templo que se ve hoy día, y que durante más de mil años, que se dice pronto, fue la catedral más grande del mundo hasta que la de Sevilla se terminó en 1520. Sus cuatro minaretes y su gran cúpula de más de 30 metros de diámetro son su carta de presentación.

Al lado hay varios mausoleos a los que se puede entrar donde están enterrados varios sultanes y sus familias. Desde 1931 Santa Sofía ya no funciona como mezquita, el interior se ha convertido en un gran museo abierto al público, cuya entrada nos costó 20 liras turcas (aprox. 8 euros). Aunque por otras 10 liras cogimos una audioguía para enterarnos bien de la historia de este lugar, que bien merece la pena.

El interior es impresionante, del techo descienden decenas de lámparas que llegan hasta la base de la gran nave principal dando una iluminación perfecta. Llaman la atención entre las columnas de mármol los enormes paneles redondos colgantes con caligrafía árabe, que citan versículos del Corán y máximas del profeta Mahoma, y la pintura deteriorada de la cúpula y las paredes acusan el paso del tiempo dando más si cabe un aspecto sobrecogedor.

En la planta baja está la columna de San Gregorio, en la que había una fila de gente esperando para introducir el pulgar en un agujero y hacer un giro con la mano de 360º. Para ser sincero desconozco la leyenda que tiene, pero ya se sabe que cuando se trata de hacer el paripé en uno de estos sitios que se supone que dan suerte, siempre acabamos haciéndolo, como cuando le pisamos los cataplines al toro en Milán.

En la parte de arriba hay varios mosaicos bizantinos entre los que destaca el del cristo Pantocrátor, considerado uno de los más bellos de este arte pese a su mal estado de conservación. Hay que pararse en los balcones que dan a la parte central para disfrutar del conjunto de la mezquita desde arriba, donde se tiene la mejor perspectiva. Y desde una de los ventanales al exterior se ve entre dos cúpulas la vecina Mezquita Azul, que comparte protagonismo con Santa Sofía en cada postal, y que una vez visitadas las dos puedo afirmar que no tiene nada que ver la una con la otra. Creo que me quedo con Santa Sofía, tiene algo especial que no vi en ninguna otra mezquita de esta ciudad turca.

Después de reponer fuerzas con un par de kebabs (8 TL) en el parque Sultanahmet que hay a la salida de la mezquita, por la tarde cogimos un ferry en el puerto de Eminönü para cruzar el Bósforo y llegar al puerto de Üsküdar, en la parte asiática de Estambul.

El trayecto duró unos 10 minutos y pagamos 2 liras turcas (menos de un euro). Se trata de barcos que funcionan como autobuses de línea y no había ningún turista, sólo gente local que volvía a casa después de una jornada de trabajo en la parte europea de la ciudad. Al bajar del barco buscamos algún bar que tuviera una terraza con altura para tomar algo mientras esperábamos a la puesta de sol.

Y por fin llegó. Esa hora mágica en la que Estambul se viste de colores cálidos y regala a los ojos un atardecer que hasta ese momento no había visto en ningún otro sitio. Volvimos al puerto para coger el ferry de vuelta y desde el barco seguir deleitándonos con ese espectáculo visual. Creo que para describir esto valen más las imágenes que las palabras…

De vuelta en Eminönü y para acabar la jornada, no queríamos quedarnos sin probar uno de los famosos bocadillos de pescado que se venden junto al Puente Galata en los puestos callejeros. Un colofón perfecto para un día intenso en el que nos empapamos con los cinco sentidos de Estambul, esa urbe que tan hondo nos caló y que dudo que nos encontremos con otra ciudad en el mundo que contenga los mismos contrastes y nos sorprenda igual que la gran metrópoli otomana.

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13 Comentarios

    IMPRESIONANTE!!! Me ha encantado el palacio, me ha recordado a alguno que ví el verano pasado en India aunque este está mucho mejor conservado, jejejeje. Santa Sofía es uno de los lugares que también tengo yo ganas de visitar, a ver si puede ser pronto!!! Menudos colores del atardecer, tuvo que ser precioso!!! Un abrazo!!! ;-)

    A mí Santa Sofía me impresionó muchísimo; creo que es la mezquita que he visitado que más me ha gustado y el atardecer desde esa zona es precioso. Un día aprovechado a tope.
    Un saludo ;)

    El palacio de Topkapi está muy bien, pero al lado de Santa Sofia palidece. La visita a Aya Sofia es impresionante y uno de los lugares que más me gustaron de Estambul junto con la mezquita azul. Que suerte que tuvieraís calorcillo y pudisteís disfrutar de la puesta de sol. Yo fui en febrero y nos nevó! Que frío que pasé en ese viaje…

    Que bella es Estambul, hemos estado 3 veces y la conocemos muy bien, es un lugar que nos encanta y que estamos deseando volver.
    Que bonita ha quedado por dentro Aya Dofia, siempre que hemos ido ha estado en obras.

    Un saludo!!

    Veo que Santa Sofía ya no está en obras, ha quedado preciosa, habrña que volver para verla sin andamios. El Palacio de Topkapi es increible, bueno, toda Estambul lo es. Un saludo!

    Ver el atardecer desde el lado asiático es una de las cosas que más me gustaron de cuando estuve en Estambul. Santa Sofía es también para mí una de las mezquitas más impresionantes! Por cierto, lo del dedo es para pedir un deseo mientras que lo giras 360º… Se supone que se cumple si se hace bien… Yo la verdad es que no recuerdo qué pedí, así que no sé si se cumplió o no… jajajajaja
    Saludos

    Está claro que cuando te pones delante de un icono de la ciudad como es Santa Sofía, es en el momento en que te das cuenta de que estás allí de verdad.

    Lo de la columna de San Gregorio es algo que hay que hacer, aunque somos viajeros, siempre nos pueden perder las turistadas. Por cierto, gran salto :D

    Saludos!!!

    Qué fotos tan bonitas!!!! A mi me encantó Estambul, el palacio de Topkapi, las mezquitas, los bazares, la gastronomía… Todo!! :-)

    Y a mi que me decepcionó un montón el palacio Topkapi…. Sinceramente me dió rabia haber “perdido” casi toda una mañana por estar allí. No me gustó demasiado la verdad.. Creo que no te perdiste gran cosa por no ver el “tesoro”. Yo entré después de hacer un poco de cola (no mucha porque era Enero), pero me quedé tal y como había entrado. Quizás lo más interesante sea el “harén”, pero tampoco tienes acceso a demasiados departamentos del lugar.

    Santa Sofía, al contrario , me sobrecogió y logró incluso emocionarme . Es un lugar totalmente fascinante.

    Yo también disfruté mucho paseando por üskudar. Me has traído muy buenos recuerdos.

    Fascinante Estambul, estoy deseando volver.

    Un abrazo

    Author

    Gracias a tod@s por los comentarios! Me alegro haberos transportado a la mágica Estambul durante unos minutos con el post, es una ciudad increíble. En la próxima entrada sobre esta ciudad os contaré nuestro último día en el que visitamos el Bazar de las especias y otras mezquitas menos conocidas… Saludos!

    Que pasada de ciudad de y de monumentos Dany. Estoy deseando ir a Estambul ya que todo el mundo habla maravillas de esta ciudad. Muy buenas fotos viajero!! Un abrazo

    Personalmente Topkapi … no me gustó mucho, … históricamente es una maravilla, pero … no sé … comparémoslo con la Alhambra por ejemplo … Topkapi está a años luz …

    Por otro lado Estambul me gustó muchísimo … sus rincones secretos, su historia, su mezcla cultural … sin lugar a dudas es un lugar al que tengo que volver.

    Un saludo.

    “Según cuenta la leyenda en el interior de Santa Sofia hay una columna que llora, tal vez sea uno de los

    puntos menos conocidos por los turistas pero es fácil de hallar, pues si os fijáis bien podréis ver una

    larga cola frente a la columna. La columna esta situada cerca de las escaleras que conducen al segundo

    piso, esta columna es conocida también por la columna de San Gregorio. Según cuenta la leyenda, la

    columna llora de pena por el Sultán Vedud y para construirla se utilizo saliva del profeta Mahoma. La

    columna esta forrada con cobre y en el centro tiene un agujero en el cual hay que colocar el dedo pulgar

    y hacer un giro de 360º , según dice la leyenda el dedo que sale mojado anuncia la curación de

    enfermedades y otorga salud. También la leyenda cuenta que en su interior se halla un tesoro, y aunque

    todos sepamos lo que es una leyenda, no podemos ni debemos dejar probar la columna cuando

    visitemos Santa Sofia”

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