Tallin, una ciudad de cuento con espíritu medieval

¡Comparte!
Share on Pinterest

Ya que habíamos viajado hasta tierras finesas, después de pasar un día en Helsinki y antes de ir hacia Tampere, no podíamos dejar pasar la oportunidad de hacer una escapada y cruzar el golfo de Finlandia para conocer una de las ciudades más bellas y con más encanto no sólo del Báltico, sino de toda Europa. Os hablo de Tallin, una ciudad muy especial que no es la típica capital europea masificada, bulliciosa y con aires modernos que estamos acostumbrados a ver, sino que es como un pequeño pueblo medieval que parece haberse quedado atrapado en el tiempo.

COMO LLEGAR A TALLIN DESDE HELSINKI
La manera más económica de cruzar el golfo de Finlandia y llegar a la capital de Estonia es mediante un ferry. Nosotros lo compramos con la compañía Tallink por 28 euros (ida y vuelta 56 euros), y salimos desde el Puerto Oeste (West Harbour) de Helsinki. Ojo con esto porque hay otro puerto en la ciudad y nos confundimos yendo al equivocado, con la consiguiente carrera (incluso taxi al final!) para no perder el barco. El trayecto dura unas 3 horas pero no da tiempo a aburrirse, a parte de salir a cubierta y disfrutar del Báltico (depende de la época del año claro, en invierno tiene que ser imposible) el barco es enorme y esta totalmente pensado para el ocio: tiene bar, casino, discoteca y como no un supermercado duty free que estaba lleno de gente aprovechando para comprar principalmente alcohol. Además otro punto a favor por la conexión Wi-Fi gratuita, cosa de la que no pueden presumir ni siquiera los aeropuertos españoles…

ATRAVESANDO LAS MURALLAS…
Tallin tiene casi 400.000 habitantes, pero su verdadero encanto y donde está el principal interés turístico es en el casco viejo, rodeado por murallas centenarias que antaño protegían la ciudad. Estas enormes paredes de piedra son sólo uno de los elementos que le dan ese toque medieval, que hacen teletransportarse al viajero a las épocas del medievo…

Según entramos a la ciudad amurallada por la puerta principal, formada por dos torres, nos encontramos en la calle Viru, una de las vías más importantes y donde teníamos reservado el alojamiento en el Hostel Viru Backpackers, a razón de 10 euros por persona en una habitación triple. Una vez dentro de las murallas es cuando realmente te das cuenta que es una ciudad de otra época, pasando junto a puestos callejeros de madera en los que las dependientas van vestidas de época, caminando por las calles peatonales totalmente empedradas u observando las fachadas de los edificios pintadas de colores pastel.

El corazón de Tallin es la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja Plats), cuyo edificio de estilo gótico se construyó en 1404 y está reconocido como uno de los más preciados de Estonia arquitectónicamente hablando, y de los mejores conservados de este estilo en el norte de Europa. Las casas que rodean la plaza son preciosas, y a parte de encontrar bares y restaurantes, como curiosidad se halla la que dicen es la farmacia más antigua del viejo continente, la Raeapteek.

El clima no nos acompañó demasiado, estuvo nublado y lloviznando la mayor parte del tiempo, así que de vez en cuando había que refugiarse. Al lado de la plaza está el Olde Hansa, el restaurante más famoso de la ciudad de cocina medieval y ambientado hasta el último detalle, pero que se salía un poco de nuestro presupuesto (unos 30 euros por cabeza). Aunque también hay restaurantes más económicos y en los que se puede comer bastante bien. Y si no, siempre nos quedará Mc Donald’s, donde una reponedora merienda de capuccino y brownie me salió por 3,50 euros.

Otro edificio característico es la Iglesia de San Olaf, cuya altura de 124 metros la permite ser avistada desde casi todos los puntos de la ciudad, y cuando se llega en barco como fue nuestro caso es la silueta más alta de cuantas sobresalen en el paisaje urbano. De hecho, aunque parezca mentira fue el edificio más alto del mundo entre 1549 y 1625 hasta que un rayo fulminó el tejado en forma de aguja, que antes medía 159 metros. Se puede subir a la torre desde la que se tienen unas vistas de 360º sobre Tallin, pero fue una pena porque lo cierran de noviembre a marzo debido a las inclemencias del tiempo y no pudimos subir.

Para descubrir bien la ciudad hay que perderse y callejear, otros lugares de interés son la mole de la Torre “Gorda” Margarita, una de las entradas de la muralla a la ciudad; la bonita Calle Pikk, que conserva la esencia pura medieval; o la Catedral de Alexander Nevsky, una de las iglesias ortodoxas más bonitas de Estonia, situada en la Colina de Toompea.

También tuvimos cabida para la fiesta en Tallin, su vida nocturna es de lo más animada y nos unimos a ella de lleno. Estuvimos en un bar llamado Shooters, donde la especialidad son unas tablas de diez chupitos (shots) de diferentes tipos de alcohol. El que más nos gustó, el que aparece en la foto, un flameado de Vana Tallin. ¡Moderación, a ver quien llega luego al hostel!

En total estuvimos un día y medio en Tallin, más que suficiente para recorrerla sin prisas. Para llegar, a parte del ferry desde Helsinki, hay vuelos directos desde España y buenas ofertas de Lufthansa o bien haciendo escala con vuelos de EasyJet. Siempre la recordaré como la capital del cuento de hadas, y espero volver a encontrarme algún día con esta joya a orillas del Báltico…

Recordar que podéis seguirme en las redes sociales a través de Twitter y Facebook.

¡Comparte!
Share on Pinterest
Comparte con tus amigos










Enviar

Post Relacionados

19 Comentarios

    Una ciudad preciosa a la que tengo muchas ganas de ir, me encantan los lugares con ambiente medieval. La verdad es que el restaurante de comida medieval tiene que estar genial aunque 30 € por cabeza pican, jejejeje. Menudas fotazas sacastes a pesar de estar nublado. Un abrazo!!!!

      Author

      Pues si te gustan las ciudades medievales… te encantará Tallin! Gracias por lo de las fotos, sobre todo porque el día no daba para mucho y además era la cámara pequeña jejeje! Un abrazo!

    Una ciudad de cuento, maravillosa. Se la recomiendo a todo el mundo! Yo la disfruté en verano y quedé fascinado. Y el tema del wifi gratis me sorprendió mucho. A ver si aprendemos en las ciudades españolas!!

      Author

      Ya vi antes de ir para allá por medio de tus relatos que es una ciudad preciosa, no me decepcionó para nada! Lo del wifi es una gozada, como dices deberían tomar nota por aquí..

    Una ciudad que tengo muchas ganas de conocer. Tiene que ser como entrar de golpe en un cuento…
    Un saludo ;)

    Jolín qué chulo debe ser Finlandia!!! Me encanta el norte de Europa!!
    Te dejé una sorpresa en mi blog, ¡espero q te guste! =)
    Un abrazo!!

      Author

      El norte de Europa tiene mucho que ver y muy diferente a lo que hay por centro-europa, así que siempre sorprende! Ya he visto que me has nominado a los liebster en tu blog, muchas gracias Marta!! :D

    Que fantástico lugar … !!! … además de éstos que te hacen sentirte agustísimo en cualquier lugar con una pequeña chimenea … tomando un cafecito caliente! …
    Tengo que ir!!!

    Es una de esas ciudades que desde que descubrí de su existencia por el blog de Fran tengo unas ganas enormes de ir!! Estoy segura de que me encantaría! Pero iría en verano para poder subir a la torre y ver toda la ciudad.
    Saludos

      Author

      Es una buena idea ir en verano, no poder subir a la torre es una espinita que me quedó clavada. Además te evitas el frío jejeje! Aunque la verdad no había mucho turista en esa época y eso también lo agradecí!

    El casco antiguo llamado Vanalinn o ciudad vieja conserva las características de una auténtica ciudad medieval con antiguas casas de comerciantes y almacenes. La estructura urbana se compone de múltiples callejas adoquinadas que confluyen en la Raekoja Platz (Plaza del Ayuntamiento), que se encuentra situada en el centro del conjunto y cuyos orígenes hay que buscar en el mercado medieval que allí se establecía. En la plaza destaca el ayuntamiento con su torre de 64 metros de altura que remata desde 1530 en una veleta que representa a un viejo guerrero que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, el Vana Toomas. El edificio construido con piedra caliza gris entre 1371 y 1404 es de estilo gótico tardío. En su fachada destacan dos coloridas gárgolas en forma de dragón que datan del siglo XVII . Dentro del edificio se hallan una serie de salones, entre los que destacan el del pueblo, en el que se realizan exposiciones temporales y el de plenos en el que se encuentran los bancos con las tallas de madera más antiguas de Estonia. Desde la torre se puede divisar una amplia panorámica de la ciudad.

    La verdad que es preciosa la ciudad!! Aunque de tanto que me lo habían dicho, al final no me sorprendió… Nosotros también estuvimos dia y medio y da tiempo de sobra a recorrer el casco histórico… y sus bares… No te cuento como acabamos la primera noche del viaje… alguno se fue a la cama bien calentito jejejejejeje…

    Un abrazo!!

      Author

      Víctor, a mí eso también me ha pasado alguna vez, ya sé que nunca hay que crearse muchas expectativas de una ciudad porque luego no es tanto como esperabas… Aunque es una ciudad que aún así seguro que te encantó eh?! :) Veo que no somos los únicos que disfrutaron la noche de Tallin jajaja! Un abrazo!!

    Entre el aire sovietico que tiene y el estilo medieval tan marcado, estoy deseando pillar algún vuelo económico hacia allí y de paso hacer el viaje a Helsinki, desde luego es una escapada muy apatecible.

    Aunque seguramente Carmen dirá que si vamos es en verano, que está cansada de pasar frio XDDD

    Saludos!!

    ¡Qué bonita Tallin! Jooo, me estáis poniendo todos los dientes largos… ¡yo también tendré que ir! :P

    He estado en Tallín y confirmo l oque aquí se cuenta, en cambio Helsinki me decepcionó totalmente. El trayecto del ferry entre las dos ciudades es de 2 horas y si lo sacas por internet te sale bastante más barato.

    Si realmente quieres ir a pueblos de cuento de hadas, te recomiendo que visites la Alsacia francesa, Su capital es Estrasburgo y el pueblo que hace cabecera del resto es Colmar, te creerás que estás en los cuentos de los hermanos Crimm o de Cristian Andersen. Te lo aseguro.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*